8 noviembre 2013 · Profesional

Alimentación del hipertenso

HIPERTENSOLa hipertensión (HTA)  es una enfermedad crónica que afecta a gran parte de la población mundial. A pesar  de que su diagnostico es relativamente sencillo  y de que existen una gran variedad de opciones terapéuticas, hoy en día,  sigue siendo la primer causa de accidente cerebrovascular. Por eso, es fundamental  la prevención, el diagnóstico precoz y un adecuado tratamiento.

Existen dos tipos de HTA: una esencial  y otra secundaria. La gran mayoría de los hipertensos (aprox. 85 a 90%) son de tipo esencial o idiopáticos (de causa desconocida, pero se cree que tiene una base hereditaria). En cambio, la secundaria (10 a 15%), se produce como efecto o causa de alguna otra enfermedad (problemas hormonales, alteraciones renales o aumento de peso) que conlleva un aumento de la presión arterial. La solución en este último caso sería subsanar el problema de base y esperar que los valores de presión arterial vuelvan a su normalidad.

Si bien, como se expreso anteriormente,  se desconoce la verdadera causa de HTA esencial,  esta se encuentra relacionada con la herencia, pero esto no significa que aquellos que posean antecedentes familiares sufrirán inevitablemente presión alta. Sin embargo, deberán controlar aquellos factores de riesgo que sean evitables, como vivir con altos niveles de estrés, ser fumador, sedentario y los adaptar mejores hábitos alimenticios. Aquellos que posean factores de riesgo no modificables (mayores de 60 años, sexo masculino, mujeres post menopáusicas  y diabéticos) deben controlar  también su rutina, pues los factores de riesgo modificables y no modificables actúan de forma sinérgica y no como la simple suma de los mismos.

Desde el punto de vista de las costumbres alimenticias, hay varios puntos de importancia a controlar:

–          El exceso de peso.

–          Llevar una alimentación rica en grasas.

–          Consumir grandes cantidades de sodio (sal) diarias.

–          Tener un consumo elevado de alcohol.

Estos cuatro factores están íntimamente relacionados a causa de los hábitos de consumo actuales de la sociedad. El exceso de peso se produce porque la población asimila más energía de la que gasta, entonces este sobrante se acumula en forma de tejido adiposo y, si el balance calórico positivo se mantiene en el tiempo, producirá un aumento de peso. El uso diario y/o excesivo de alimentos  ricos en grasas como: fritos o salteados, productos industrializados (por ejemplo: pastas, medallones de pollo), snacks, fiambres, embutidos,  panificados, galletitas dulces y rellenas, manteca, margarina, chocolates, mas alimentos como gaseosas, golosinas y bebidas alcohólicas, que junto con un menor consumo de frutas y verduras y una forma de vida sedentaria, son los principales responsables  del aumento progresivo de peso, que si no se detiene a tiempo puede llevar a un exceso del mismo. El control del peso es fundamental porque hay una correlación directa entre el aumento de peso y  el aumento de la presión arterial.

También hay que tener en cuenta que el sobrepeso y las dietas altas en lípidos se asocian con aumentos  de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Con respecto al alcohol el consumo de elevado del mismo, se asocia con aumentos de peso, triglicéridos en sangre y tensión arterial. Se recomienda que aquellos que consumen alcohol disminuyan el consumo a un vaso diario de vino y que aquellos que no lo consumen sigan con esa conducta.

En cuanto a la ingesta de sodio, este mineral maneja la concentración total de agua en el organismo. Por ello, el exceso del mismo produce un aumento del volumen de sangre, provocando un aumento en la tensión arterial. En consecuencia, aquellos individuos que tengan HTA deben controlar las ingestas de sodio de por vida.  No solo se debe controlar la sal de mesa (principal fuente de sodio de la dieta) sino también aderezos, quesos,  fiambres, embutidos,  snacks, manteca, margarina, productos industrializados, panificados y caldos de verdura.

La dieta habitual de un hipertenso debería incluir:

–          variedad de frutas y verduras (crudas o cocidas)

–          cereales y legumbres, panificados y amasados sin sal agregada

–          lácteos descremados (quesos sin sal agregada, moderación de quesos duros)

–           variedad de carnes, incluyendo pescado, pollo y carne vacuna magra

–          variedad de aceites (no utilizar para frituras y salteados)

Además, es necesario controlar el consumo de:

–          Sal de mesa

–          Fiambres y embutidos

–          Snacks, aderezos y caldos de verdura y gallina.

–          Manteca y margarina

–          Productos industrializados y panificados

–          Alcohol y gaseosas

Es importante tener en cuenta que la medicación prescripta con el médico se debe acompañar con cambios en el estilo de vida de la persona. Es imprescindible incorporar hábitos alimentarios saludables, aumentar la actividad física, intentar un mejor manejo del estrés y evitar el consumo de tabaco.

Mariano Gimenez

Licenciado en nutrición de Enjoy Epyca

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